DULCES DEL RECUERDO
La noche de brujas no es solo un día festivo, es un día en el que la
noche se ansia al llenarse de disfraces, dulces y recuerdos.
Ahí está mi vieja recostada en su viejo sillón contándome como eran sus
noches de “brujas”.
Dice con voz melancólica “nosotros nos ajetreábamos este día pues andábamos
apurados corriendo de aquí para allá como si fuera un matrimonio, verificando
que todos los disfraces estuvieran sanos y salvos pues eran como nuestros trajes
de gala debían de estar impecables para ponérnoslo para la noche ya que eran
elaborados por nosotros mismos; no dejábamos que nos ayudaría algún adulto
porque se perdía la importancia de la elaboración ,algunos quedaban chuecos,
malucos pero habían unos que quedaban impecables como si los fuera hecho un sastre
de alto nivel lo dice en un tono agradable pero chistoso a la vez.
(Veo en su rostro un toque de
esa magia de felicidad que me encanta ver en ella recordando su pasado como si
solo fuera una pequeña esperando con alegría que su noche de dulces y disfraces
volvieran y con ella su juventud).
La idea era salir temprano a eso de las seis de la tarde para así poder
recolectar dulces de diferentes sabores y colores porque eso sí, si salíamos tarde
ya quedaban los dulces que nadie quería jeje…. Hacíamos competencias por el
mejor disfraz o por quien tenía más dulces, pero al final los compartíamos con
los que recolectaban pocos dulces, intercambiábamos con los que tenían los
dulces más ricos.
“eso sí” me dice con cara de sorpresa no te vayas a creer que soy tan
vieja eh, en mi época ya la noche de brujas era una tradición ya bastante antigua
porque querida (me dice en tono de secreto) hoy es una donde se atrapan a las
brujas de las aldeas, algunas lo eran otras morían inocentemente pobres. Lo dice en tono melancólico como si aquellas
mujeres las hubiera conocido.
Luego saca un pequeño dulce de su bolsillo lo mete en su boca cerrando
ya sus ojos arrugados como recordando sus noches de brujas.